Fuente: Jose Luis Cárpatos
No debemos olvidar además las fechas en que nos encontramos. La temporada de resultados casi ha terminado, hay muchos operadores de vacaciones, el volumen está bajando mucho, y el mercado se va a comportar diferente durante unos días, salvo que aparezcan noticias importantes.
Este tipo de mercados son más difíciles de controlar, aunque nuestra mente nos diga que no.
Puede que todo se deba al fenómeno de la ilusión de control.La ilusión de control es una tendencia humana a creer que tenemos cualquier situación, que en realidad es muy compleja y a veces hasta depende del azar, como la inversión en bolsa o como el control de una economía totalmente controlada, cuando obviamente no es así.
Ladouceur en su libro editado en 1993 "Aspectos fundamentales y clínicos de la psicología de los juegos de azar y de dinero. Psicología conductual". Vol. 1 cita el trabajo de Ellen Langer de 1975, donde afirma que los jugadores desarrollan una percepción de control ilusorio en lo que se refiere a juegos de azar. El individuo en situación de juego recurriría a sus habilidades y desarrollaría unas nuevas estrategias para vencer al azar, con lo cual tiende de forma sistemática a sobrevalorar sus posibilidades subjetivas de ganar. La gente no es capaz de tener en cuenta la dificultad real de ese control. Está claro que esto es algo que necesitamos para sobrevivir, imaginen si no fuera por ese optimismo innato que nos hace afrontar los problemas de la vida, sería terrible, viviríamos asustados y en eterna depresión. Lo malo es que este fenómeno de la ilusión de control, que tan beneficioso es en otros aspectos de la vida, es letal para el operador en bolsa y a veces para los banqueros centrales.
Hace un par de años un informe del banco germano Dresdner Kleinwort Wasserstein leía cómo Langer demostró la existencia de esta ilusión de control.
En una muestra muy amplia de población, a determinadas personas se les asignó un número de la lotería al azar y a otras se les dejó escoger el número que quisieran. Los resultados fueron sorprendentes, aquellos que escogían el número apostaban una media de 9 dólares por billete, los que se tenían que conformar con un número al azar apostaban una media de 2 dólares. Es decir, los jugadores que escogían los números sufrían de pleno la ilusión de control y esto les hacía apostar 4,5 veces más que los que no, cuando obviamente el hecho de escoger el billete no tenía ninguna influencia sobre el azar puro que determinaría el número premiado.
En bolsa personalmente he hecho mis propias experiencias, comprobando otras más serias que aparecen publicadas, no de forma rigurosa, pero sí suficiente para mí y he visto que de media los inversores que seleccionan ellos mismos los valores en que va a invertir tiende a jugarse mucho más dinero que si lo hace en un fondo, cuando está demostrado que, aunque no siempre, tiene más posibilidades de ganar vía el fondo.
El mercado tiende a bajar la volatilidad cuando el mercado sube, por la ilusión de control, tiende a pensar que es imposible que pase algo siempre.
Además, según los psicólogos y en especial Ladoucer, la ilusión de control tiene el grave peligro siguiente:
La asunción de riesgo monetario aumenta conforme participa en el juego. El contacto con el juego le hace aumentar sus apuestas, tener una mayor ilusión de control. Aplicado a aquellos inversores que sufren una cierta ludopatía en el mercado de valores, este efecto es devastador, yo lo he visto en muchas salas de bolsa y es totalmente así.
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